Miércoles, 22 de marzo de 2017
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Carlos Penadés - @carlos_penades
Martes, 17 de enero de 2017
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No es lo mismo

El PP llegó al gobierno municipal en 2011 tras una campaña electoral en la que abanderaron que eran la solución a la situación económica del Ayuntamiento de Gandia, tras 28 años de gobiernos progresistas en la ciudad. Entonces, la deuda bancaria era de 114 millones de euros y la deuda a proveedores, de 36 millones de euros. También se presentaron como la panacea turística para la ciudad, prometiendo actuaciones y conciertos de grandes estrellas del panorama musical.

 

Cumplir la segunda promesa le costó a los gandienses, solamente en el primer verano de la legislatura, la friolera de 800.000 euros. Eso sí, bajo el falso mantra del “coste cero”. Así no es de extrañar que la primera promesa electoral, la de ser la solución económica de Gandia, no solo no se cumpliese, sino que se acabase la legislatura con más del doble de deuda: 250 millones de euros a entidades bancarias y 56 millones de euros a proveedores. Todo ello a pesar de una subida de impuestos del 21%, similar a la que se ha tenido que aplicar ahora para poder pagar sus deudas.

 

Con esta situación, el nuevo gobierno se vio obligado a rehacer la manera de gobernar Gandia: el poco dinero del que se dispone debe gestionarse teniendo en cuenta las prioridades de la ciudadanía. Y sin duda, el ocio a precio de oro no era una prioridad. Lo dijimos desde el principio: no estamos en contra ni de conciertos, ni de festivales de música ni de eventos de este tipo, pero deben nacer de la iniciativa privada y no pueden costarle dinero en metálico al Ayuntamiento, porque antes que pagar cachés de artistas, debemos pagar rentas garantizadas, subvenciones y el día a día de un consistorio que gobierna para 75.000 habitantes. La segunda línea roja, también para distanciarnos del “todo vale” del PP, era la del cumplimiento de la legalidad, algo que no sucedía en algunos de los eventos que se realizaban en Gandia con el patrocinio y beneplácito del anterior gobierno.

 

Tras dos veranos sin conciertos y la marcha de un festival que llevaba tres ediciones en Gandia, llamaron a la puerta del consistorio dos empresas que presentaron sendas propuestas de conciertos y un festival que se ajustan a las premisas del actual gobierno. Pero cumpliendo también con nuestras promesas, decidimos que apostar o no por el modelo de conciertos debía ser una codecisión entre el gobierno y los representantes del sector turístico de la ciudad. Así pues, los representantes de ambas empresas se han reunido con el sector, les han presentado sus propuestas y ellos han decidido que no podemos cerrar las puertas a dos empresas que quieren invertir 1,5 millones de euros en la ciudad y crear más de 150 puestos de trabajo.

 

A diferencia de lo que pasaba antes, hemos gestionado esta cuestión con participación y con transparencia. Y le decimos la verdad a los gandienses, porque nada en esta vida es “a coste cero”. En ambas propuestas, el consistorio aportará material humano para garantizar la seguridad de los eventos: Policía, Protección Civil y Cruz Roja. Y en el caso del ciclo de conciertos de la playa, aportaremos un patrocinio que cubra el gasto de las tasas de ocupación del aparcamiento del puerto de Gandia, que es propiedad de la Autoridad Portuaria. Un coste que no superará los 10.000 euros.

 

A cambio, y también a diferencia del anterior gobierno, no les vamos a exigir nombres de artistas, aforo ni precio de las entradas. Es lógico: ellos deciden apostar por Gandia, arriesgan su dinero, y lo hacen con aquello con lo que sus estudios les indican que puede funcionar (estudios que evalúan un impacto económico en los negocios de Gandia de cerca de 1,5 millones de euros). Eso sí, deben tener en cuenta que este gobierno se preocupa por la conciliación de descanso y ocio, por lo que, en el caso de los conciertos, deberán finalizar a la 1.30 de la madrugada, mientras que el festival ya ha presentado un estudio para demostrar que la afección acústica está dentro de la legalidad. A fecha de hoy, esta segunda propuesta sigue estudiándose con el sector turístico.

 

Como decía, no es lo mismo transparencia que oscurantismo; no es lo mismo participación y consenso que autoritarismo y “ordeno y mando”; y no es lo mismo mentir sobre el “coste cero” que decir claro desde un principio qué cuestan las cosas y codecidir con el sector si debemos aportar, o no, esa cantidad económica. Los tiempos, efectivamente, han cambiado.

 
Carlos Penadés

Secretario del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Gandia

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